Archive for September, 2008

ADIOS

Después de que el destino
me ha hundido en las congojas
del árbol que se muere
crujiendo de dolor,
truncando una por una
las flores y las hojas
que al beso de los cielos
brotaron de mi amor.

Después de que mis ramas
se han roto bajo el peso
de tanta y tanta nieve
cayendo sin cesar,
y que mi ardiente savia
se ha helado con el beso
que el ángel del invierno
me dio al atravesar.

Después… es necesario
que tú tambien te alejes
en pos de otras florestas
y de otro cielo en pos;
que te alces de tu nido,
que te alces y me dejes
sin escuchar mis ruegos
y sin decirme adiós.

Yo estaba solo y triste
cuando la noche te hizo
plegar las blancas alas
para acogerte a mí,
entonces mi ramaje
doliente y enfermizo
brotó sus flores todas
tan solo para ti.

En ellas te hice el nido
risueño en que dormías
de amor y de ventura
temblando en su vaivén,
y en él te hallaban siempre
las noches y los días
feliz con mi cariño
y amándote también…

¡Ah! nunca en mis delirios
creí que fuera eterno
el sol de aquellas horas
de encanto y frenesí;
pero jamás tampoco
que el soplo del invierno
llegara entre tus cantos,
y hallándote tú aquí…

Es fuerza que te alejes…
rompiéndome en astillas;
ya siento entre mis ramas
crujir el huracán,
y heladas y temblando
mis hojas amarillas
se arrancan y vacilan
y vuelan y se van…

Adiós, paloma blanca
que huyendo de la nieve
te vas a otras regiones
y dejas tu árbol fiel;
mañana que termine
mi vida oscura y breve
ya solo tus recuerdos
palpitarán sobre él.

Es fuerza que te alejes
del cántico y del nido
tu sabes bien la historia
paloma que te vas…
El nido es el recuerdo
y el cántico el olvido,
el árbol es el siempre
y el ave es el jamás.

Adiós mientras que puedes
oír bajo este cielo
el último ¡ay! del himno
cantado por los dos…
Te vas y ya levantas
el ímpetu y el vuelo,
te vas y ya me dejas,
¡paloma, adiós, adiós!

Manuel Acuña

AMOR DE TARDE
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico

(Mario Benedetti)

Poema: La mujer que amo

La mujer que amo es un pedazo de cielo en mis manos,
es un rayito caliente de sol que abriga mi alma dormida…
La mujer que amo es un minuto de paz en medio de la más sangrienta guerra,
es la lluvia mojando el suelo reseco de un campo cultivado…

La mujer que amo es capaz de secar hasta la última de mis lágrimas con su sonrisa,
y a la vez es capaz de provocarme el mayor de los llantos
sólo con decirme que me ama en el momento que más lo necesito…

La mujer que amo es el ser que comprende más allá de la mirada,
más allá de lo físico y lo elemental…
ella sabe dibujar esperanzas, mañanas fascinantes,
viajes estelares y encuentros sublimes
con sólo cerrar sus ojos y dejarse llevar… y llevarme con ella…

Ella provoca que mi alma se eleve por los cielos
y encuentre la suya en una nube esperando por mí,
con su hermosa juventud y sus manos abiertas para recibir las mías…

Ella conoce mis temores, mis deseos, mis miedos…
ella sabe cuando siento pena, dolor, angustia y cuando estoy feliz…

La mujer que amo me sacó del letargo,
me mostró que en la Tierra hay ángeles sin alas que caminan a nuestro lado,
que velan por nosotros de una manera especial…
que aunque no podamos distinguirlos o verlos,
ellos están siempre cuidando de nosotros..

.Ella es ese ser tan especial que puso Dios en mi camino…
La mujer que amo… es invisible a mis ojos todavía…
pero es tan concreta en mi corazón que sin verla la veo,
que sin tocarla la toco, que sin besarla la beso,
que sin poder hacerle el amor la siento dentro de mí…

Yo sé que esta mujer a la que amo tanto es tan especial
que un día tal vez la pierda, que sin haberme pertenecido nunca
, se aleje de mi lado… pero estoy tan feliz de amarla
que solo me importa darle gracias a Dios por haberme permitido encontrarla,
conocerla, disfrutarla y sobre todo respetarla…

Amor, si tan solo pudiera abrirme el pecho
y darte todo mi corazón… si tan solo pudieras ver que en él late furioso mi amor por ti…
si tan sólo pudiera regalarte ese soñado amanecer,
y despertar contigo envueltos en ese manto de ternura que brota de nuestras almas…
sería la persona más feliz del universo…

Amor mío… seguiré soñando con ese día..
seguiré pidiéndole a Dios por un momento a tu lado,
por una caricia de tus manos, por un beso de tus labios…

Y si Dios no puede concederme ese deseo,
seguiré deseándote en el silencio de mi alma,
seguiré dibujando tu rostro en mi almohada…
y encontraré la forma en que algún día de esta corta vida
se unan tus ganas y las mías en un abrazo tan dulce,
tan apretado que lo triste y lo temido habrán desaparecido
para dar paso a la mayor felicidad de mi vida…
¡HABERTE ENCONTRADO EN CUERPO Y ALMA!…

Y así poder decirte que te amo… amor mío.
Dios te bendiga hoy y siempre

(autor desconocido)