Me peina el viento los cabellos 
como una mano maternal:
abro la puerta del recuerdo 
y el pensamiento se me va.  

Son otras voces las que llevo, 
es de otros labios mi cantar:
hasta mi gruta de recuerdos 
tiene una extraña claridad!

Frutos de tierras extranjeras, 
olas azules de otro mar, 
amores de otros hombres, penas 
que no me atrevo a recordar.

Y el viento, el viento que me peina 
como una mano maternal!

Mi verdad se pierde en la noche:
no tengo noche ni verdad!

Tendido en medio del camino 
deben pisarme para andar.

Pasan por mí sus corazones 
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmóvil entre 
tu corazòn y la eternidad.

Si me muriera de repente 
no dejaría de cantar!

 
 

 

 

 

 

 

Me gustas cuando callas, porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

(Pablo Neruda)